lunes, 21 de abril de 2014

Cuestiones de distancia




                No me gusta hablar de jugadas particulares, pero ayer se presentó una jugada muy interesante para razonar acerca de algunas cuestiones reglamentarias. En un partido del fútbol argentino se ejecutó un saque de meta mientras algunos adversarios se encontraban todavía dentro del área penal, con la mala suerte de que el balón cayó en la cabeza de un adversario que se encontraba fuera del área penal. Éste inmediatamente se la dio a uno de los compañeros que aún no había salido del área quien convirtió un gol que fue convalidado por el árbitro.
                 ¿Fue correcta la decisión del árbitro?
                Empecemos a pensar.
                La regla 16 (EL SAQUE DE META) dice claramente que para que se ejecute correctamente un saque de meta “los adversarios deberán permanecer fuera del área penal hasta que el balón esté en juego” y que “el balón estará en juego apenas haya sido pateado directamente fuera del área penal”.
                También dice que, cuando ocurren infracciones de este tipo, se debe repetir el saque de meta.
                 Ya con este material tenemos bastante tela para cortar.
                 A simple vista pareciera que el árbitro se equivocó, ya sea porque ni él ni su asistente percibieron que el jugador se encontraba dentro del área o porque decidieron que era legal dejar seguir el juego. Pero ya las reglas nos dejan resquicios para ver la situación de otra manera.
                 Vamos a empezar por el significado de la palabra “permanecer”. Como saben aquellos que  hayan leído los otros artículos de “Cosas de Árbitros”, cuando alguna palabra o frase de las reglas de juego nos deja alguna duda en su versión castellana hay que buscar en la versión inglesa, que es la oficial. Allí, donde en español dice “deberán permanecer fuera” figura la frase “remain outside”. Observamos  que el significado es exactamente el mismo en ambas versiones. O sea que la ley le pide a los adversarios que, si están afuera del área penal no ingresen a la misma, pero no les pide que salgan de la misma si aún están allí.
                  O sea que ingresar al área penal antes de que el balón esté en juego es una infracción pero no salir de esta no lo es.
                  ¿Es posible que la redacción de esta regla no haya tenido el cuidado suficiente de parte de la FIFA y del International Board y hayan querido decir otra cosa? Sí, pero existen otros elementos en las leyes que nos hacen pensar que la actual redacción (que según revisé no difiere mucho de las versiones más antiguas) fue intencional y con el propósito de agilizar el juego.
                    Antes de avanzar con el tema observemos que en nuestro razonamiento ya usamos y trataremos de utilizar varios de los “Principios Generales” que desarrollamos en http://cosasdearbitros.blogspot.com.ar/2012/04/tecnica-arbitral-principios-generales.html .
                    Algunos de los principios generales que usaremos son:
 _ Todo lo que no está prohibido está permitido.
_ Ante la duda no hay infracción o principio de inocencia (in dubio pro reo).
_ El árbitro siempre tiene razón (quien no entienda este principio no debería  asistir a espectáculos deportivos).
_ Principio de Continuidad (ante la duda dejar seguir el juego).
_ Principio de analogía (cuando algo no está escrito hay que basarse en lo más parecido que encontremos).

                 Si buscamos en las reglas de juego veremos que, si bien el saque de meta no es un “tiro libre”,  es una forma de reanudar el juego que tiene exactamente las mismas características que los tiros libres ejecutados por el bando defensor desde dentro del área  de meta.  La única diferencia radica en la causa: en el saque de meta el balón cesó de estar en juego al ser impulsado fuera de los límites del terreno  y en el tiro libre porque se cometió alguna infracción. Por lo tanto podemos usar las referencias que los legisladores nos dan en cuanto a los tiros libres como si se refirieran a los saques de meta.
                  En el anexo a las Reglas de Juego llamado “Interpretación de las Reglas de Juego y directrices para árbitros” , que es la única fuente oficial y autorizada de interpretación  de las Reglas y de Instrucción de Árbitros, en el capítulo dedicado a los tiros libres (Regla 13) dice claramente, bajo el subtítulo de “Distancia”: “Si el equipo que defiende ejecuta un tiro libre desde el interior de su área penal y uno o varios adversarios aún se hallan dentro de dicha área debido a que el defensor decidió lanzar rápidamente el tiro y los adversarios no tuvieron tiempo de salir de la misma, el árbitro deberá permitir que el juego continúe.”
                   Además, en un párrafo anterior dice que si “un jugador decide ejecutar un tiro libre rápidamente y un adversario que se halla a menos de 9.15 metros intercepta el balón, el árbitro deberá permitir que el juego continúe”.

                   En conclusión, el árbitro siempre tiene razón.




Aquí va un link con la jugada en You Tube  http://www.youtube.com/watch?v=Jta1CJo4AHA

viernes, 11 de mayo de 2012

Las manos sancionables


                        Comencemos por decir que el texto de la ley en lo que se refiere a este tipo de infracciones está incluido en la regla XII (faltas e incorrecciones) en uno de los apartados que enumera las infracciones que dan lugar a tiros libres directos y el texto en español dice que será sancionado un jugador por “tocar el balón deliberadamente con las manos”.
            Si bien la proposición es sencilla y clara, es necesario desmenuzar algunos de sus componentes para que no queden dudas acerca de la correcta aplicación de esta norma en el terreno de juego.
            Es llamativa la inclusión del término “deliberadamente” (en la versión inglesa, que es la de validez oficial en caso de dudas surgidas en las diversas traducciones, dice “deliberately”). Es casi un sinónimo de la palabra “intencionadamente” (que fue reemplazada hace pocos años del mismo sitio del texto), y digo “casi” porque semánticamente implica, además de la intención, tomarse el tiempo para “deliberar antes de tomar la decisión” de tocar o no el balón con la mano.
            Analizándolo de este modo, queda claro que en todas aquellas jugadas en las que la rapidez de las mismas haga presumir que el jugador no tuvo “tiempo” de decidir si tocar el balón con la mano o no, se eximirá al mismo de sanción alguna aunque el balón le pegue claramente en la mano.
            Si a alguien le quedó alguna duda acerca de la profundidad y claridad de la idea, le bastará con recurrir a la versión inglesa, que dice: “handles the ball deliberately”. En vez de decir “tocar con la mano” dice, sencillamente, “handles”, cuya traducción más aproximada podría ser “manipular”. Otra vez nos encontramos ante casi sinónimos, ya que si bien “tocar con la mano” es muy parecido a “manipular”, este último término implica una mayor profundidad en su ejecución. Hágase el siguiente ejercicio gramatical: formule varias oraciones usando una y otra manera de decir y se verá que es más fácil incluir el verbo manipular aplicándolo a situaciones en las que el contacto de las manos con el objeto de referencia es más profundo y duradero.
O sea que, así como “deliberadamente” implica una fracción de tiempo mayor en la toma de decisión que “intencionadamente”, “manipular” implica una mayor fracción de tiempo en la ejecución que “tocar”.
            No tan antiguamente, la versión en español decía “jugar intencionadamente”. Nótense las implicancias del uso de la palabra “jugar” en vez de “tocar”. Siguiendo con el tipo de pensamiento que aplicamos en los últimos párrafos, se reforzaría el objetivo del International Board de sancionar sólo aquellas manos cuya ejecución sea fruto de una acción altamente deliberada que dejaría sin sanción a casi todas las manos. Sin embargo, cabe aclarar que se trataba de una traducción no demasiado feliz de la palabra “play”, que significa, en ese contexto, simplemente “tocar” y no “jugar”.
            En la antigua redacción se aclaraba el significado de “intencionadamente” diciendo que era “llevar, lanzar o golpear”, pero actualmente la aclaración no forma parte del texto. Probablemente ésta haya sido un resabio de los orígenes del juego, en los que estaba unido a lo que hoy conocemos como Rugby, y tenga el objetivo de diferenciarse de éste. Sin embargo mi teoría se contradice con el texto de la ley en la versión primigenia, dado que allí, en el artículo noveno, a fines del siglo XIX, sólo decía “Con excepción del goalkeeper, ninguno de los jugadores podrá tocar la pelota intencionalmente con las manos”.
            Siguiendo con el análisis de los aspectos gramaticales de este tipo de infracciones hay que observar que la versión en español dice “con las manos” en plural. Si aplicamos nociones de lógica elemental y hacemos caso literal de lo que dice la ley, sólo deberíamos sancionar a un jugador que manipule el balón con ambas manos y, en ese caso, si lo toca con una sola mano, aunque lo atrape como un basquetbolista o lo golpee intencionadamente como un rematador de volleyball deberíamos dejar seguir el juego. Por suerte siempre nos queda la versión original (que como ya dijimos es la inglesa) y allí no se hace distinción entre singular o plural ya que “handles”, o sea, “manipular” implica el uso de una o ambas manos indistintamente.
            Queda una última cuestión para aclarar con respecto al texto. En anteriores ediciones de las reglas de juego se hablaba de jugar intencionadamente el balón con las “manos o brazos”. En una de las relativamente recientes ediciones se intentó rediseñar la manera en que estaba escrito el Reglamento tratando de evitar algunas de las constantes repeticiones de conceptos, reducir el tamaño y hacerlo de más fácil lectura. Sin embargo, a pesar de que el resultado fue muy bueno, se han cometido algunos errores que podríamos llamar “de tipeo”. Por tal motivo, creo que debería interpretarse la palabra “mano” como si dijera “mano, antebrazo o brazo”, dado que en los anexos de las Reglas (Interpretación de las Reglas de Juego y directrices
para árbitros) y en los distintos textos y videos pedagógicos editados por la FIFA se ven innumerables ejemplos en los que muestran y citan que la sanción correcta a un jugador que toca deliberadamente el balón con su antebrazo o brazo (aunque ya vimos que manipular implica el uso de la mano) es un tiro libre directo (o penal si es un defensor en su área). Siguiendo con este tema, podemos usar una analogía como método para dirimir la cuestión. En las épocas en las que se hablaba de  ”mano o brazo” no se nombraba el antebrazo y sin embargo se aceptaba que el uso del antebrazo era tan ilegal como el de la mano. En tren de exquisiteces idiomáticas, siguiendo con el mismo tema: ¿Debe agregarse a este tipo de razonamiento a los codos y las muñecas? Obviamente sí. Y además nos da lugar para realizar otra sencilla analogía con otra parte de las Reglas de Juego. Si consideramos que las líneas del terreno de juego forman parte de las áreas que delimitan, debemos pensar en el codo como el límite entre el brazo y el antebrazo y en la muñeca como el límite entre la mano y el antebrazo. Por eso debemos considerar que el codo y la muñeca forman parte de las áreas que delimitan. De todas maneras, sería bueno que el International Board o la FIFA aclaren estos puntos.
            Hechas las aclaraciones idiomáticas del tema, quedan varios asuntos por analizar. Por ejemplo: ¿tiene el árbitro (o cualquier persona) la capacidad de determinar si las acciones de un jugador son deliberadas o intencionales? Si bien nadie que no crea en cuestiones de percepción extrasensorial puede leer la mente de las personas, existen numerosísimos elementos conductuales y témporo-espaciales que pueden darle al árbitro una noción bastante precisa acerca de si el contacto de la mano de un jugador con el balón fue intencional.
            En las Directrices para Árbitros anexas a las Reglas de Juego (que son de aplicación obligatoria) se nombran algunas circunstancias para tener en cuenta al intentar determinar si un jugador debe ser sancionado por tocar el balón con su mano:
                                   - el movimiento de la mano hacia el balón (no del balón hacia la mano)
                                   - la distancia entre el adversario y la mano (balón que llega de forma inesperada)
                                   - la posición de la mano no presupone necesariamente una infracción
                                   - tocar el balón con un objeto sujetado con la mano (como vestimenta, espinillera/canillera, etc.) constituye una infracción
                                   - golpear el balón con un objeto lanzado (una bota, espinillera/canillera, etc.) constituye una infracción.

            Las instrucciones precedentes son un compendio incompleto y de pobre redacción de algunos elementos a tener en cuenta para determinar si el contacto de la mano (o sus prolongaciones) con el balón fue deliberado. Sin embargo nos brindan algunas herramientas para analizar.
            El primer ítem da a entender que el hecho de que haya un movimiento de la mano en dirección del balón es un fuerte indicio de que la acción es deliberada. Si repasamos los primeros párrafos de este estudio veremos que sólo una pequeña minoría de los contactos entre la mano y el balón son deliberados. Pensemos en los casos en que el balón pica en una posición cercana al jugador y se encuentra sorpresivamente con el recorrido de la mano que va en su dirección (ver segundo ítem) sin darle tiempo al cerebro del jugador de ordenarle al brazo que modifique su dirección. Evidentemente no se trata de una acción sancionable.
            Asimismo, pensemos en un jugador que está parado al borde del área penal mientras el balón vuela hacia él. Su plan es correrse hacia un costado para permitir que el balón llegue a su guardameta. Cuando el balón se está aproximando percibe que un rápido delantero se dirige a sus espaldas para interceptarlo. Entonces el defensor, sabiendo que no podrá interceptar el balón con otra parte del cuerpo, decide quedarse inmóvil para que el mismo le pegue en el brazo. En este caso, a pesar de que es el balón el que se dirige hacia la mano, el jugador debe ser sancionado por tocar el balón deliberadamente con la mano.
            En el segundo ítem se pide tomar en cuenta la distancia entre el adversario y la mano. Se podría agregar que, además de considerar la distancia entre estos dos elementos, se debe observar la distancia relativa entre todos los elementos en cuestión, agregando el balón, los compañeros, el suelo. Es decir, hay que evaluar las distancias en general. Y, además, hay que evaluar las velocidades relativas, las direcciones de los movimientos y la posición relativa de los elementos (tal como lo advierte el tercer ítem).
            Pero, siempre, en primera, única y última instancia, lo único que debe determinar el árbitro para decidir si debe sancionar a un jugador que tocó el balón con su mano es si la acción fue deliberada o no.
            En el tercer ítem dice que la posición de la mano no presupone necesariamente una infracción. Voy a aprovechar esta frase para tratar dos situaciones específicas que dan lugar a discusiones. La primera es cuando el balón toca en el brazo que está en posición paralela al tronco “pegado al cuerpo”. La segunda es cuando un jugador se para enfrente de un adversario que tiene el balón con los brazos abiertos y el balón le pega en la mano.

Tiene la mano pegada al cuerpo

            Todos los árbitros, jugadores, periodistas y público de fútbol han escuchado muchas veces esta frase.
            Cada vez que un árbitro sanciona por mano deliberada a un jugador que al momento de tocar el balón  tenía la mano próxima al tronco surge el coro de voces en defensa de la supuestamente injusta sanción al grito de “¡tiene la mano pegada al cuerpo!”.
            Como venimos analizando desde hace varios párrafos, la posición de los brazos o manos en relación al cuerpo es solo uno de los elementos a tener en cuenta para determinar si se debe sancionar a un jugador que tocó el balón con la mano.
            Si el árbitro advierte que un jugador al que se le aproxima a toda velocidad el balón en dirección a su brazo intenta moverlo en dirección a su propio eje y es obstaculizado por su tronco y por ese motivo el balón le pega en la mano, es obvio que no debe ser sancionado. Del mismo modo se deberá proceder si el balón llega sorpresivamente u otro tipo de acciones similares.
            Pero si, a pesar de tener la mano y el brazo fuertemente apretados contra el cuerpo, el árbitro interpreta que un jugador tocó el balón deliberadamente con alguno de ellos, deberá ser sancionado. Este tipo de jugadas se da frecuentemente en las barreras defensivas armadas para la ejecución de tiros libres cercanos al área penal.

Ocupa más espacio del debido al estirar sus brazos

            Esta teoría de que si un jugador marca a otro con sus brazos abiertos o semiabiertos y el balón le pega en su mano debe ser sancionado sin importar la intención está bastante difundida entre los académicos del arbitraje y algunos periodistas.
            Una de las argumentaciones para defender esta tesis es que el jugador “no hace nada para evitar el contacto del balón con su mano”…¡¿En qué parte de la ley se basan?! Yo no la encontré.
            Todo aquel que intentó jugar al fútbol o hizo alguna actividad física en su vida, sabe que intentar mantener el equilibrio con las rodillas semiflexionadas y con los brazos apretados contra el cuerpo es mucho más difícil que con los brazos abiertos.
            Es decir, la posición de los brazos con respecto al cuerpo es  “sólo uno de los elementos para tener en cuenta antes de sancionar a un jugador por mano deliberada”.
            También se puede usar el mismo criterio en los saltos en los que el jugador se ayuda para el impulso con el movimiento de sus brazos.
            Un buen árbitro sabrá distinguir cuándo esas aperturas y movimientos de brazos sean exagerados y estén buscando una ventaja adicional al ocupar un espacio mayor con el objeto de impedir el paso del balón.
            Debido a la alta frecuencia con la que se sancionan incorrectamente este tipo de jugadas, es común ver a defensores intentando evitar que un adversario tire un centro con ambas manos sujetadas en su espalda, dando ventajas innecesarias al equipo contrario.

Dos herramientas extra para tomar con pinzas:

La mirada

            Hay cosas que desde la tribuna no se ven y que tampoco la televisión logra percibir con frecuencia. Muchas veces la mirada del jugador es un elemento de ayuda para determinar si una acción es deliberada o no. Sirve mucho más para determinar si un jugador es culpable o no de una conducta violenta o sólo se trata de una acción imprudente de juego (por ejemplo, cuando hay que determinar si un codazo fue intencional). Pero también, a veces, nos da la pauta de si un jugador pone la mano a propósito o no para jugar el balón.

La experiencia

            A veces nos toca dirigir a equipos que conocemos de memoria. Ya sabemos quiénes son los jugadores conflictivos y malintencionados así como aquellos que colaboran con el juego limpio. Del mismo modo reconocemos a los más hábiles y a aquellos cuya torpeza les puede jugar una mala pasada.
            Utilizar esa información en la justicia civil podría ser objetable como un prejuicio. Sin embargo, lo nuestro es sólo un juego (¿o no?).


                                                                                  Martín Grinberg
                                                                       Instructor de Árbitros de Fútbol
                                                                                        2012  © J

viernes, 6 de abril de 2012

Técnica arbitral: Principios generales (invitación al debate)


Como cualquier otra técnica o ciencia, el arbitraje de fútbol está regido por principios generales. En la Geometría euclidiana (que es la que aprendemos en la escuela primaria y en gran parte de la secundaria) el desarrollo y demostración de todos los teoremas se hace y acepta a partir de cinco postulados básicos descriptos por Euclides hace 2300 años en Grecia.
  1. Por dos puntos diferentes sólo se puede trazar una línea recta.
  2. Todo segmento rectilíneo se puede prolongar indefinidamente.
  3. Con un centro y un radio dado sólo se puede trazar una circunferencia.
  4. Todos los ángulos rectos son iguales.
  5. Si una recta corta a otras dos formando a un lado ángulos internos, y la suma de estos es menor que dos rectos, las dos rectas prolongadas indefinidamente se encontrarán de ese lado.
No es relevante profundizar en la demostración de los distintos teoremas, pero si el tema les interesa, verán que todos los teoremas que aprendimos en la secundaria (teorema de Tales, Pitágoras, etc.), se derivan pura y exclusivamente de estos 5 postulados o axiomas o principios generales.
Para poder desarrollar una ciencia (en realidad un determinado paradigma científico) uno de los objetivos principales es encontrar un grupo de axiomas que sirvan de base para derivar de ellos los principios particulares. Es decir que, una vez que se plantean una serie de principios generales y son aceptados por la comunidad científica correspondiente como “verdades”, el trabajo de los científicos es desarrollar principios particulares aplicables a los distintos temas teóricos y prácticos que incumben o están relacionados con esa ciencia.
La Geometría es considerada una ciencia “exacta”, pero este tipo de desarrollo del pensamiento se aplica en todas las ciencias y técnicas. Las ciencias sociales tienen más problemas para encontrar principios generales que puedan ser aceptados universalmente como verdades porque, al tratar con seres humanos, la cantidad de variables es infinita. Pero toda la energía de estas ciencias está volcada en encontrar postulados aplicables a la mayor cantidad posible de casos en la mayor cantidad posible de lugares y situaciones.
Del mismo modo, el avance de la técnica arbitral depende en gran medida de que se encuentren y desarrollen principios generales y particulares suficientemente precisos, aplicables a la mayor cantidad de situaciones posibles y aceptados por la mayor cantidad de gente posible.
Los beneficios que se lograrían con la sistematización y el ordenamiento de los principios básicos del arbitraje son evidentes:
-                          La difusión y enseñanza de la técnica arbitral sería mucho más rápida y sencilla.
-                          La aplicación de las reglas de juego sería más sencilla.
-                          La economía de recursos sería evidente.
-                          La revisión y mejoramiento de estos postulados sería más fácil también.
Ha habido muchos intentos por sistematizar la enseñanza y difusión de la técnica arbitral. Ya en el año 1916 el Dr. Carlos Mas escribió “El Buen Juez”, un intento de reunir en un libro todo lo necesario para ser árbitro de fútbol en Argentina. Algunas décadas después apareció el “Escartín” en España con sus constantes actualizaciones tan difundidas en nuestro país. Después vinieron las distintas versiones del “Reglamento Razonado” en Argentina, basado en el aporte del gran pensador y docente argentino Ernesto Binda.
Todos esos libros contribuyeron mucho a la enseñanza de la técnica arbitral y a su desarrollo. En algunos de sus capítulos han desarrollado principios que todavía pueden ser tomados como axiomas. Pero ninguno ha logrado sintetizar esos principios generales que incluyan a la mayoría de los principios particulares y demás conceptos técnicos para dirigir un partido de fútbol.
Uno de los axiomas más difundidos y popularizados en el ambiente de los árbitros es el siguiente: - Cuanto más tiempo ruede el balón habrá menos conflictos”. Todos los libros citados hacen referencia a este concepto. Inclusive las mismas reglas de juego hacen hincapié en este tema en reiteradas oportunidades al referirse a la importancia de la continuidad en el juego.
Este texto no intenta desarrollar ni tratar ni descubrir todos los principios generales, sino llamar la atención sobre la importancia que tienen y sobre el vacío pedagógico que genera la ausencia de debate e investigación en esta área.
Algunos principios pueden relacionarse o ser similares a los de otras áreas de estudio. Por ejemplo, el “principio de inocencia”, extraído de las leyes civiles se aplica en el fútbol también; ante la duda el infractor se salva.
Un ejemplo de principio general expresado sencillamente en las Reglas de Juego se encuentra en la Regla 1 y dice que “todas las líneas pertenecen al área que delimitan”. Este principio no abarca a todas las cuestiones del juego, pero tiene aplicación en decenas de casos cuya correcta resolución deriva de la buena interpretación de este principio. Algunos teóricos podrán discutir si este es un principio general o particular, ya que es específico de la Regla 1. Bien, eso sería bueno. Discutir acerca de la teoría, de la forma de enseñanza, etc.
Si se pensara y estudiara un poco más afuera de la cancha se resolverían mejor los problemas adentro de ella.
Algunos otros ejemplos de principios cuya generalidad o importancia podría ser debatida serían:
-El árbitro siempre tiene razón.
-Ante la duda bandera abajo (este principio es un derivado del “principio de inocencia”)
-Cuando un jugador comete más de una infracción al mismo tiempo se castigará la más grave.
-No se debe beneficiar al bando infractor (principio de ventaja).
-Todo lo que no está prohibido está permitido.
Aquí quiero hacer algunas aclaraciones. El buen conocimiento de la ley y la experiencia en el campo de juego nos permiten resolver situaciones imprevistas con mayor celeridad y precisión. Hay muchas cosas que nunca suceden hasta que un día suceden. El reglamento no puede abarcar todas las posibles infracciones que puedan cometer los jugadores. Por eso prevé herramientas generales del mismo modo que los principios. Una de las mejores herramientas con las que cuenta el árbitro y que engloba la mayoría de las infracciones evidentes no previstas en forma particular se encuentra en la Regla 12 y es la “conducta antideportiva”.
-El árbitro no debe perder el control de los hilos y los tiempos del partido.
-Si los jugadores quieren “jugar” hay que “dejar jugar”.
-El hecho de estar en una posición fuera de juego no constituye una infracción.
-Los tiros libres dentro del área de meta se ejecutarán desde… (todos sabemos como sigue según sea en defensa o ataque).

Existen otros principios más o menos importantes que estos, pero el ordenamiento de una especie de decálogo o resumen, luego de un estudio profundo, de los más relevantes ayudará a los árbitros, a los futuros árbitros y a los formadores de árbitros y por ende a los jugadores, al público, a la prensa y al juego del fútbol en general.

                                               Martín Grinberg. Instructor de árbitros de fútbol.

lunes, 26 de marzo de 2012

La mano de Dios y el secreto de sus ojos


            Según  Adam Smith  (muuuy sintéticamente) la mejor manera de que una sociedad o grupo progrese es que cada integrante trate de lograr lo mejor para sí mismo. Según Carlos Marx (resumidísimo) la mejor manera es que el individuo ponga todas sus energías en función del grupo. En las argumentaciones de Smith se recuestan todas las teorías liberales y en las ideas de Marx las socialistas, ambas con sus variantes e innumerables interpretaciones.
             El mundo lleva alrededor de 3 siglos debatiéndose entre estas dos posturas. Sin embargo, a mediados del siglo 20 el profesor Nash presentó una hipótesis peculiar,  afirmó que la mejor manera  de que un grupo o sociedad alcance sus objetivos es que cada integrante trabaje en pos de lo mejor posible para sí mismo y para el grupo.
              Esta teoría pareciera entrar en conflicto con la naturaleza humana.  Sin embargo, esta percepción es atribuible a inducciones culturales. De hecho, uno de los principales temas de debate en la filosofía (y en la Economía y en la Antropología y en la Política…) es dirimir qué cosas y en qué grado son producto de la naturaleza humana o de la influencia ambiental en las conductas humanas.
              En “la mano de Dios” el árbitro priorizó el trabajo en equipo por sobre su tarea individual. Suele ser lo más acertado, pero al desviar la mirada de la jugada para asegurarse de que su compañero no cometiera un error grave, no pudo ver la mano de Diego y cometió un error mayor. Aquí no se trata de la esencia del concepto de “trabajo en equipo” sino de la técnica individual para hacerlo de la mejor manera posible para el bien de sí mismo y la terna (y el partido).
              El árbitro debió haber seguido con la jugada aún a sabiendas de que su compañero tenía importantes chances de cometer un error dado que  Maradona  estaba en clara posición fuera de juego pero el balón había sido impulsado por un defensor.  Si hubiera confiado más en su asistente y hubiera retrasado el instante de hacer contacto visual con éste, probablemente hubiera visto la mano o cualquier otra infracción que se hubiera producido. Al fin y al cabo era más conflictiva la posibilidad de una infracción física dentro del área penal que un fuera de juego mal marcado. No parece tan grave dejar esperando al compañero por un par de segundos con la bandera levantada.
              Hay que reconocer que en la cancha parece mucho más difícil que en  el papel hacer un listado rápido de los potenciales conflictos y decidir en cuáles de ellos centrar la atención en primer orden,  tomando en cuenta que hay que hacerlo en milésimas de segundo, pero estoy seguro de que un buen instructor sabrá encontrar la manera de hacer ejercitar a los árbitros la toma de decisiones en situaciones de esta índole hasta llegar al punto en que la determinación de prioridades sea casi automática.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El espíritu de las Reglas de Juego, ¿existe?

         Este artículo lo escribí hace unos años, pero espero que les guste. Tiene algunos párrafos un poco "arduos", pero hay algunas partes que podrían resultar interesantes. Léanlo y cuéntenme su opinion.
https://docs.google.com/document/d/1FyrYx4DdYuHus8dSDd4HOqM1QfrdcFbcTe_EkbRfP4w/edit?hl=en_US

Bienvenidos

              A partir de hoy intentaré volcar mis opiniones acerca del arbitraje de fútbol y su problemática, las Reglas de Juego, la formación de árbitros, las instituciones del fútbol y otros temas relacionados.
              También intentaré acompañar con la información que llegue a mis manos y con los aportes de mis compañeros y colegas instructores y árbitros.
              Espero generar un espacio abierto a las discusiones en tanto sirvan para abrir la mente, los ojos y el resto de los sentidos.
              Si bien es de esperarse que los principales interesados sean aquellos apasionados por el fútbol, todos son bienvenidos.
                         Los espero. Martín Grinberg